martes, 18 de julio de 2017

Curiosidades de la Catedral de Buenos Aires

7 construcciones y dos derrumbes


La Catedral de Buenos Aires muestra hoy un estilo neoclásico, con una cúpula de grandes dimensiones, un friso en bajorrelieve, adquirido años después de ser inaugurada, y una columnata (que si bien se reconoce como peristilo, no lo es, por cuanto solo cubre el frente y no rodea toda la construcción), que recuerda al Partenón; pero no fue esa su imagen en los siglos anteriores donde tuvo 6 construcciones (o reconstrucciones) para llegar a la actual.

Tuvo etapas con dos torres, dándole por ello a Rivadavia el nombre de "Calle de las Torres".

Pero mucho más sorprende, saber que en dos momentos de su historia se derrumbó totalmente, pero como demostrando una mano divina protectora, fue en horarios donde nadie estaba en su interior.

"Ego Vici Mundum"



Apenas se ingresa, puede observarse, una leyenda en latín, que parece confirmar aquello de que los argentinos nos consideramos superiores al resto del mundo, o que lo hemos vencido, vaya a saber en que "fantástico" combate.

"Ego Vici Mundum" si bien es un mensaje de tiempos bíblicos, parece puesto como carátula de la Catedral de una Ciudad que se creyó invencible.

A la derecha del acceso, el mausoleo del General San Martín, Libertador de media América del Sur, parecería colaborar con esa afirmación, si no fuera registrado por la historia, que la ciudad le dio la espalda, en las etapas previas al inicio de su campaña, para abrirle los brazos luego.


El Obispo en penitencia


Pero entre las curiosidades más llamativas de la Catedral de Buenos Aires, figura la del "Obispo en penitencia".

Se dice que el Obispo  León Federico Aneiros, no era una persona de buen trato, y el barrio de San Cristobal sur (actual Parque de los Patricios) puede dar fe de ello.

Estaba en su tiempo a cargo de la Diócesis de San Cristobal, el "Cura Arena", un hombre muy querido por la gente del barrio, ya que se interesaba por sus necesidades y problemas.

El Cura Arena, inicia una campaña de reclamo a las autoridades por el  lamentable estado de las calles, llenas de barro e inaccesibles, después de las lluvias.

Pero como el Obispo Aneiros, estaba en buenas relaciones con las autoridades, al punto que es elegido Diputado en 1873 por el Partido Autonomista Nacional, lo intima a silenciar sus reclamos.

Sin soluciones a la vista, y respondiendo a los intereses de su grey, Arena, lejos de callarse, redobla los reclamos, y Aneiros ante tal accionar decide separarlo de su cargo, y amenaza con excomulgarlo.

Se genera una "pueblada" de apoyo a Arena, pero el Obispo insiste con su postura, hasta el punto en que somete a Arena a un juicio interno a la iglesia.

Don Miguel Navarro Viola, que fuera Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y Vicepresidente de la de Senadores de la Nación, a  la vez, vecino del actual Parque Ameghino, y Doctor en ambos Derechos (Civil y Canónico), se hace cargo de la defensa de Arena.

Esta irrupción, enerva aún más al autoritario obispo, que amenaza con excomulgar al propio Miguel Navarro Viola.

Sin embargo sus días de "gloria" entrarían en un ocaso cuando después de Nicolás Avellaneda, llegarían los tiempos de Julio Argentino Roca, que era laicista por convicción y acción, y limitó totalmente los alcances del poder del Obispo Aneiros, hasta su muerte en 1894.

Lo cierto es que tiene un monumento que lo recuerda en la Catedral como segundo Obispo de la misma, al pié del altar que recuerda al Patrono de Buenos Aires, San Martín de Tours.

Pero contra la costumbre tradicional de mostrar de frente a las figuras en los monumentos, y aprovechando la sensación de rendir homenaje al Patrono.....Aneiros aparece de costado, casi mirando la pared.

Muchos argumentan que tal posición no fue casual, sino buscada como "castigo eterno" a su malhumor.

Desde arriba Arena, debe sonreír al ver la escultura del "Obispo en Penitencia".





El Cristo del Siglo XVII


En el amplio recinto que luce un piso conformado por miles de pequeños mosaicos, en guardas, cuya reparación reciente llevó notorios trabajos de los restauradores, pasa desapercibida una placa que indica que en uno de los altares laterales, se luce el Cristo que encabezaba la construcción vigente en su entronización en 1671.
Ejecutado por un imaginero portugués (Manoel Da Coyto) el "Santo Cristo" responde a los parámetros de la época que tenía como modelos los artistas filipinos.































Ing. Manuel Vila

Julio de 2017


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