domingo, 7 de enero de 2018

¿Es Argentina un país con vocación destituyente?.

¿Es Argentina un país con vocación destituyente?.











Desde la sanción de la Constitución Argentina en 1853, ha habido diferentes apuestas al derrocamiento de quienes sustentaban el poder, por quienes no lo hacían; algunas veces en forma manifiesta y violenta, y en otros disimulados en otros procedimientos.Urquiza y Mitre, recurrían a la fuerza militar propia y prestada, para alternarse, apareciendo la primera variante sobre este modelo, con Leandro Alem, que propicia las milicias populares en los cantones, para derrocar el régimen de Juarez Celman, si bien el General Campos le prometió un apoyo militar que no parece haber sido cumplido.

Hipólito Yrigoyen, cansado de padecer los “acuerdos” roquistas, para evitar la llegada  del radicalismo al poder, jugó dos veces su fortuna personal, en revoluciones “progresivas”, donde iba captando amigos y convenciendo enemigos, mientras tomaba destacamentos y cuarteles, sin lograr el objetivo final de remover el sistema vigente.

El mismo, inauguraría el proceso de “abstención revolucionaria” que como la política de “tierra arrasada” iría despojando de poder y representatividad a los gobiernos elegidos a dedo, y que de hecho desembocarían en la Ley Saenz Peña, de supuesto sufragio universal, aunque las mujeres, siguieran estando fuera de ese “universo”.

Proyectado Yrigoyen a la Presidencia en 1916, sufriría largamente, un proceso de “obstrucción” de sus políticas, a través de Cámaras de representantes, plagadas de conservadores, que se oponían sistemáticamente, sumando a integrantes de su propio cuño radical, planteados como “antipersonalistas”. Era una falacia ya descripta por los griegos, aquella de atacar a la persona, cuando no se podía atacar sus argumentos.

Llega 1930, y con Uriburu, irrumpe nuevamente el “golpe militar” para arrasar con el poder, doblemente lesivo, proviniendo de quien ha jurado por la Constitución, defender el sistema vigente, y por ser generado por quienes han recibido armas, justamente para esa defensa.

La gravedad de este hecho, queda en un plano todavía reducido, cuando el órgano representativo de la justicia, nada más y nada menos que la Corte Suprema, convalida el golpe, introduciendo la nefasta teoría de la “revolución triunfante”.

De ella se valdrán los golpes militares posteriores, de la misma década del 30 y aún de la del 40, “suspendidos” durante las Presidencias justicialistas  y reiniciados por la llamada “Revolución libertadora”, de 1955 contra el propio Perón.

Como en el 30 contra Yrigoyen, sectores de la oposición, medianamente sofocados en sus expresiones por ese sistema, caen en el error de convalidar el golpe, reabriendo una costumbre que se reiteraría con los de azules y colorados, que terminan deponiendo a Frondizi, o con Onganía sacando a Illia de la Rosada.

En el caso de Illia, se introduce la variante de incorporar sectores del sindicalismo (representados por Vandor) en la foto de los usurpadores.

En ese período, el golpismo considerándose casi como poder consolidado, generará los pases de mano posteriores, de Onganía a Levingston, y de este a Lanusse.

Esa conculcación de los derechos populares de acceso al poder, y cierto intento de réplica de los movimientos revolucionarios, sostenidos en países en desarrollo, desde potencias extranjeras, derivarán en la aparición de otra violencia a fines de los sesenta e inicios de los setenta, que involucrará a los grupos armados identificados como ERP, Montoneros, FAR, y FAP.

El retorno de Perón, tironeado como Tupac Amaru, desde la derecha y la izquierda, amparando a un nefasto Lopez Rega, creador de las tres A, para responder a esa acción terrorista, con otro terror sostenido desde el propio estado, actuando bajo las sombras; abrirían las puertas del golpe más sangriento y terrible de nuestra historia: El llamado “Proceso”.

No alcanzaron a frenarlo, ni el histórico abrazo de Perón y Balbín, ni la muerte del líder justicialista. Por el contrario, a partir de ese 1 de junio de 1974, arrancaría otra historia, que devendría en golpe.

Como en otros casos, un socavamiento previo, resaltado por los medios, había distendido las prevenciones de la sociedad, frente a un nuevo golpe: “el vacío de poder” de Isabelita, dando paso a la “aniquilación” de la guerrilla propuesta por Luder, eran el caldo de cultivo, esperado por los sectores, que utilizaban a los militares, como agentes de sus intereses.

No voy a abundar en precisiones de ese período nefasto, que concluyó en miles de desapariciones, torturas y muertes, una guerra impensada, y una devastación económica, que llevó la deuda externa argentina de 5 a 45 mil millones de dólares, como resultado de la estatización de la deuda privada, y la licuación de activos del estado.

Con la llegada de Alfonsín, todos vislumbramos un nuevo amanecer, pero la paz todavía se vería alterada por “Semana Santa” y “La Tablada”, como últimos estertores del uso de la violencia, intentando golpear o por lo menos debilitar al sistema. En ambos casos el repudio mayoritario, pesó tanto para sofocarlos, que los tradicionales sectores ocultos tras cada golpe,  fuera este militar o terrorista, tomaron nota y decidieron cambiar de metodología.

Los todavía poderosos jefes militares, desfilando frente a tribunales constitucionales, parecieron sellar un período de la historia que por sus hechos y sus consecuencias, nos puso en la consideración de todo el mundo.

La presión económico-financiera fue la nueva herramienta, a la que desde entonces, echaron mano, los intereses de la llamada “Patria Financiera”, siempre apoyados en algún sector de oposición, ávido de acceder o recuperar el poder.

Cavallo recorriendo las provincias, para “invitar” a no pagar los impuestos, o viajando a los centros internacionales, para exigir que no se diera crédito a la Argentina, fue la cara más visible de ese “golpe institucional financiero”, que obligó a Alfonsín a entregar el poder a Menem, antes de tiempo.

El autor de la estatización de la deuda privada durante el “Proceso”, seguía fiel a sus sostenedores, produciendo su segunda intervención histórica. (Faltaban otras dos, tan nefastas como esas).

Los “saqueos” en muchos casos promovidos, aceleraron un proceso que derivó en el acceso al poder, de la propia casta generadora de golpes, encubierta bajo la máscara de un líder popular, Carlos Menem.

La trampa del “uno a uno” (ideada en su tercera intervención por Cavallo) derivó en un drenaje de divisas al exterior, que comprometió al país a niveles impropios, para un PBI que no crecía en la misma medida.


Solo un avance debe registrarse en este informe, los sucesos vinculados a la muerte del soldado Cardozo, llevaron a Menem a terminar con el servicio militar obligatorio, sacándole “la tropa”, a los promotores de golpes al viejo estilo, y acelerando los nuevos procedimientos.

Alfonsín, sin digerir su salida temprana, que opacara su irrupción de líder carismático (pero que no oscurecería su recuerdo como padre de la Democracia) vuelve a recurrir al “acuerdo” al viejo estilo de Mitre y Roca, favoreciendo la creación de la “Alianza” para sacar del poder al menemismo.

Dentro del sistema, generando una posible mayoría, con la unión forzada de sectores que “no pegaban” ni ideológica ni operativamente, esta nueva forma de acceder al poder, tenía con su nacimiento, fecha de defunción. Y los que estaban “afuera” lo sabían.

Solo hacía falta un “nuevo helicóptero” para reproducir la foto del golpe a Isabel; y los nuevos saqueos, sumados a una novedosa expresión: “el cacerolazo”, generaron la ¨réplica”, esta vez sin recurrir a las armas.

La saturación popular frente a un “desgobierno” que había recurrido otra vez a Cavallo, empujaron un nuevo proceso de salida, de quienes unos años antes, habían accedido al poder.

El golpe de mano de Rodriguez Sa, debería computarse como otra forma de acceder al poder casi de “atropellada” mientras Duhalde preparaba “su programa”, y el vaciamiento rápido de su fugaz irrupción, proyectó a la presidencia, a quien estaba sin dudas, esperándolo con ambas manos.

Kosteki y Santillán acortarían los tiempos de ese sueño Duhaldista, de ser el primer Gobernador (y hasta ahora el único) de la Provincia de Buenos Aires, en llegar a la Presidencia, aunque no fuera por voto popular. Y como operador privilegiado de su herencia, al ver que no crecían las encuestas de De la Sota; buscó como apuesta de manejo futuro del poder, a alguien que consideraba equivocadamente manejable: Nestor Kirchner.

Ja.

El resto es demasiado reciente como para relatarlo, si bien se registran repeticiones, de procesos ya verificados, como la casi recreación de la Alianza, para remover del poder al kirchnerismo, y las expresiones con cierta nostalgia desestabilizadora, en algunos escenarios kirchneristas.

Casi como una gimnasia histórica, para no perder la costumbre.


Hasta se ha creado un verbo, de uso exclusivo entre nosotros: “fragotear”, para definir esa tendencia, y lo gracioso es que al heredero de la familia Fraga, propiciadora de ese verbo por sus posturas tradicionales, se lo considera un “analista político”, y se le piden estadísticas.


Somos muy particulares, los argentinos.

Manuel Vila (2018)

domingo, 17 de diciembre de 2017

El Arquitecto-Ingeniero Salamone: ¿inspiró, participó, o proyectó, la Torre del Palacio Tomás Adolfo Ducó?

El Arquitecto-Ingeniero Salamone: ¿inspiró, participó, o proyectó, la Torre del Palacio Tomás Adolfo Ducó?





Francisco Salamone, con título de arquitecto e Ingeniero, obtenido a los veinte años, tras estudiar en las Universidades de La Plata y Córdoba, desarrolló una tarea descomunal, desde 1936 a 1939 en la Provincia de Buenos Aires, proyectando y construyendo más de 60 obras, que incluían, Palacios Municipales, Mataderos, y Cementerios.

Desarrolló en todos, un estilo propio, pero absolutamente inscripto en el denominado “art decó”, y con una tendencia claramente marcada hacia el “monumentalismo” en boga en la Europa de la preguerra, con picos claros en la Italia de Mussolini, pero sobre todo en la Alemania de Hitler.

Quizás, por esa razón, se prescindió de sus servicios, cuando Alemania desata la Segunda guerra Mundial en 1939.

Arribado a la Ciudad de Buenos Aires antes o durante, el año 1940, pese a que su fama había trascendido por sus obras, solo iba  a participar en escasas construcciones, antes de perderse en el olvido de la gran ciudad.

Sin embargo sus huellas, aparecen en esos años en algunas creaciones arquitectónicas que reconocen otros autores.

Por esos mismos años, la firma CGO (iniciales de los arquitectos Curuchet, Giraldez, y Olivera, que la encabezaban) se había encaramado como constructora de punta, a partir de obras como el Edificio de la Casa de la Moneda, si bien sus proyectos no siempre se ajustaban a un estilo determinado.

Curuchet además integraba la Comisión Directiva del Club Atlético Huracán, que después de una larga discusión sobre si construir su estadio en un predio propio en la calle Varela, o en el alquilado en avenida Amancio Alcorta, optaron por vender el primero y comprar en 1939, el terreno de Alcorta, para cosntruir allí el estadio.

Con un subsidio del Estado Nacional para la compra, la misma se efectiviza, y se comisiona al arquitecto Miguel Curuchet (otros escriben Curutchet) para elaborar el proyecto, habiendo el mismo demostrado su capacidad previamente, proyectando y dirigiendo la construcción de la Sede Social sobre avenida Caseros, inaugurada a fines de 1939.

La piedra fundamental se coloca en 1941, dando comienzo simultáneamente a las obras, si bien todavía algún partido se jugó en 1942, hasta que mediante un nuevo préstamo oficial se comenzó la construcción de las tribunas, con la citada empresa CGO, y la Dirección del propio Arquitecto Curuchet.

Hasta aquí relatamos dos historias que parecen no tener otros puntos de contacto que no sean los cronológicos, sin embargo, hay otros que saltan a la consideración.

Curuchet, desarrolla ya en el proyecto de la sede social, características que la posicionan dentro del art Decó, si bien los condicionantes de su ubicación y uso, lo obligan a cierto eclecticismo.

Salamone, concluida suu tarea en la Provincia de Buenos Aires, se instala en la Ciudad homónima, en 1939, y como referente indiscutido de dicha línea arquitectónica, es seguro que visitó las obras y su inauguración, estando en claro que tenía relación de amistad con el propio Curuchet, con quien se había conocido en su etapa cordobesa.

Su vida y su obra aparecen casi en blanco durante 1940, año en el que se elabora el proyecto, del que al inaugurarse se iba a llamar Estadio Jorge Newbery, pero que muestra en distintos elementos un claro estilo art Decó, con notoria prevalencia en su torre.

Y es precisamente la torre, la que nos abre una nueva inquietud.













Quien haya conocido el acceso al matadero de Azul, elaborado y construido por Salamone, no puede dejar de reconocer sus signos en la torre del Palacio luego llamado Tomás Adolfo Ducó.

Las tres cuchillas (símbolo de la herramienta usual del hombre del matadero) que dan estructura a la torre del Matadero de Azul, se recrean en la del Ducó, pero llevando sus puntas hacia el Frente, para sostener los mástiles de tres banderas, la argentina en el centro, y la de AFA, y Huracán en las laterales.

Los dos planos de corte horizontal de la de Azul, reaparecen y resuelven las losas de los dos niveles, de las cabinas de transmisión del Ducó, y asoman en ambos casos como voladizos que consolidan una base arquitectónica amplia para semejante proyección vertical.

El contrafuerte central de la torre del Matadero de Azul, que avanza hacia el frente con empalme curvo hasta perderse en el plano inferior, intenta el mismo desarrollo en la torre del Ducó, pero se “trunca verticalmente”, apenas esbozado ese avance, para permitir una visión lateral razonable, de toda la cancha, para las cabinas de transmisión.

(Nota: hemos verificado que aún con este recorte, la visión lateral estaba interferida por ese contrafuerte, lo que da la pauta casi absoluta, de que el proyecto se adaptó a su uso en el Ducó, hasta donde pudo, pero no era nacido para esa función, por cuanto de otra manera esa interferencia no hubiera existido, tratándose de proyectistas del nivel de Curuchet y/o ¿Salamone?

Entonces, ya tenemos una primera sospecha; si la torre no surge de un proyecto específico para el Ducó, y “copia” los lineamientos de su similar del Matadero de Azul, obra de Salamone, ¿fue obra de Curuchet, tomando como modelo la de Salamone, o participó el propio Salamone en su  elaboración?

La “ausencia” de Salamone en otros proyectos, estando ya en Buenos Aires, colabora con la segunda opción, la relación entre ambos profesionales también, pero si así hubiera sido ¿porqué no figura Salamone?

En ese tiempo, CGO se proyectaba como una empresa de tres cabezas como su nombre lo indica; solo su vinculación como directivo de Huracán hizo que Curuchet, figurara como proyectista único, y si esa concesión la hicieron Giraldez y sobre todo Olivera, de enorme prestigio por entonces, ninguno hubiera admitido que Salamone apareciera, ya que su fama los hubiera obscurecido totalmente.

Simultáneamente se cruzan cuestiones de política nacional e internacional; Salamone, se había mostrado junto a Fresco, cuestionado Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y por sus obras, se veía identificado con el monumentalismo nazi, que tenía en estas tierras una versión vernácula en las Fuerzas Armadas, representada por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos) al que suscribía el ascendiente Coronel Perón.

Pero otra línea de esas fuerzas más cercana a los aliados, también con notable apoyo, era integrada por otro Coronel de nombre Tomás Adolfo Ducó, a la sazón Presidente del Club Atlético Huracán.

Durante el curso de las obras posteriores tal diferencia de lineamientos llegaría hasta el intento de golpe de Ducó a Perón, y su encarcelamiento con intervención militar al club.

En ese marco, es previsible que aunque Salamone hubiera tenido una participación, mucho más “corpórea”, que solo inspirar, o en mayor medida, asesorar el trabajo de Curuchet, su tarea debía ser silenciada.

Pero no cerramos aquí esta investigación, y la abrimos para que nuevos aportes, nos ayuden a cerrar las sospechas en certezas.


Ing. Manuel Vila (2017)



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sacsayhuaman, la fortaleza inexpugnable

Sacsayhuaman, la fortaleza inexpugnable

Un cambio de marcha



En los últimos años, varios integrantes de Icofort, en su versión americana, observando que nuestra atención sobre las construcciones fortificadas, daba prevalencia al interés por las de las potencias colonizadoras, (esencialmente España y Portugal) hemos virado nuestra atención hacia aquellas, elaboradas por los pueblos originarios.


Es que llegamos a la conclusión, que dejar de lado ese inconmensurable capital patrimonial “autóctono”, para ensalzar en exclusiva, la jerarquía de los fuertes de la conquista europea, es uno de tantos signos, de la permanencia de los efectos, de esa colonización.



Pero al mismo tiempo, porque el estudio comparado de ambos procesos de construcción, si bien no desarrolladas sobre cursos paralelos, demuestra en muchos casos, construcciones aborígenes con soluciones anteriores o mejores, que las acreditadas por las construcciones con “formato” europeo, para los mismos problemas.


Al foso convencional y artificial, de los castillos y fuertes europeos, aplicado también a las murallas envolventes de las ciudadelas, los aborígenes mejicanos oponen su inversa construcción de Tenochtitlán, donde el lago preexistente vio crecer en corto tiempo, una ciudad en su centro.


A los lienzos de cortina o muralla “batibles” desde dos bastiones consecutivos, en las construcciones abaluartadas del siglo XVII, los constructores de Sacsayhuamán oponen dos siglos antes, sus murallas quebradas en zigzag y triplicadas en altura, que dividiendo al enemigo en pequeños grupos, lo puede atacar desde seis posiciones diferentes.


En la misma fortaleza se observa en sus sectores bajos cercanos al río, una construcción defensiva en zigzag, que sirviendo simultáneamente para contener taludes, se compara en sus fines militares con los revellines, que tiempo después aparecerían en las citadas construcciones abaluartadas.


Este modelo de estudio, debe realizarse despojándose de prejuicios, como aquél que determina que una construcción aborigen, de carácter religioso o social (“huaca” en quechua) no puede simultáneamente tener un carácter militar (“pucará” en quechua) y viceversa, falacia desmentida por sus culturas polivalentes, por la realidad observada y/o por la amplitud de cualidades, admitidas para sus máximos protagonistas, representados en este caso por el Inca.


De todos modos, las cualidades y formas de convivencia  de las distintas culturas, tanto sudamericanas como mesoamericanas precolombinas, no son transportables de unas a otras, con lo que se nos ofrece en este estudio, un riquísimo menú de alternativas a evaluar e investigar.


Sistema defensivo de Cuzco









Hemos elegido como ejemplo de proyecto defensivo, el que involucra a la ciudad de Cuzco, con base en Sacsayhuaman, por lo expuesto anteriormente y como parte de un sistema mayor, que incluye a Tambomachay, Puca-Pucara, Cusilluchayoc, y el Qenqo.


Un proyecto de tal jerarquía, que pensado originalmente para defender a Cuzco, sirvió también para sostener su asedio, cuando la ciudad pasó a control español; y solo las traiciones, por la sucesión en el poder, permitieron su caída, que hubiera sido imposible por una acción militar exclusiva, con las armas de ese tiempo, y aún dificultosa para cañones de elevado calibre.


Un proyecto que sin embargo, incluía alternativas de escape, en caso de derrota, como de hecho sucede con la salida de Manco Inca hacia Ollantaytambo, para continuar su lucha, que luego lo llevará a Vitcos y concluirá después de su muerte con otros incas en Vilcabamba.


En todos estos casos, las construcciones, que para el análisis convencional no eran fortificaciones; funcionaron como tales, cuando grupos de incas y aliados, (según la pacana de pertenencia)  lucharon contra otras etnias, aliadas a Pizarro, mostrando, cuando menos, una arquitectura polivalente, y una gran flexibilidad en sus funciones.


Fue el propio Pizarro en sus notas, el primero en calificar a Sacsayhuamán como “Fortaleza”; y Pizarro sabía muy bien lo que era una fortaleza, porque había nacido en Trujillo (España), ciudad que poseía una importante muralla y  un Fuerte notable, que aún perduran.


Sacsayhuamán fue producto de un proyecto, que por su geometría “dividía” al asediante y lo reducía, multiplicando a su vez a los defensores, todo lo contrario a lo ocurrido en Tenochtitlán, donde en su etapa lacustre aislada, podía responder desde la superioridad numérica a cualquier ataque por embarcaciones, pero que al construir las estrechas pasarelas, dio posibilidades a un enemigo inferior en número, al limitar, debido al ancho de las mismas, los combates por posiciones, a un enfrentamiento de hombre a hombre, sin que el resto pudiera hacer otra cosa que esperar. En ese contexto las armas españolas, de mayor agresividad, eran ampliamente superiores. Las enfermedades se ocuparon del resto.







 Proyecto general de defensa de Cuzco 



Ese mismo criterio que produjo la caída de Tenochtitlán, en Méjico, de igualar grupos pequeños, contra grupos grandes, estrechando el frente de encuentro, será utilizado a la inversa, en el sistema defensivo secundario de Cuzco, con centro neurálgico en Sacsayhuaman.


Lo verificamos en el Puca-pucara que protege los accesos a Tambomachay y también a distancia  (7 km.) a Sacsayhuamán, donde el acceso en espiral de escaso ancho, y con bordes de elevada pendiente, facilita la defensa, aunque el número de atacantes sea muy superior.


Pero también es evidente en el denominado Kenko, más cercano aún (3km.) a Sacsayhuamán, siempre bordeando el camino de Cuzco a Pisac.Allí el acceso al núcleo central, se efectúa entre rocas, que conforman paredes verticales de gran altura, y a escasa distancia, dando forma a un desfiladero, con espacio para la circulación, de una sola persona por vez.





En este caso, debemos sumar el espacio externo, donde se observa un grupo de piedras dispuestas en semicírculo, conformando 12 (algunos cuentan más) huecos entre pilares, rodeando otra gran piedra central, considerado por algunos como un reloj de sol, y por otros como bases de un techado desaparecido, pero que a nuestro parecer, guardan increíble similitud con las almenas de los fuertes europeos, custodiando justamente la plataforma previa al desfiladero, si bien el terreno externo es más alto.

Era casi imposible llegar a Tambomachay, ubicado a 8 kilómetros de Cuzco, sin ser observados desde el Puca-Pucara, y las señales eran recibidas o emitidas, también usando una torre circular, levantada frente al acceso principal de Tambomachay.


Tambomachay, si bien se estaba erigiendo (hay signos de no haber sido concluída) para presunta morada del Inca, fue usada como centro de entrenamiento de los guerreros.




Tenía la ventaja de tener vertientes internas (aún sigue brotando el agua) que impedían la posibilidad de ser envenenadas en caso de asedio, como ocurriera en tantos casos, obligando en esos casos a entregar la plaza.


Por si los avisos y defensas previas eran vulnerados, su estructura aterrazada y las aberturas sobre el coronamiento, aptas para disparar flechas y otros elementos, hacían muy difícil su toma y ocupación.


Como en Sacsayhuamán, los cortes y encastres entre piedras de más de 25 toneladas, son perfectos y biselados, guardando aún el misterio de las técnicas, usadas para lograr tal perfección. 

Pero es justamente en Sacsayhuamán, donde la estrategia defensiva prevalece sobre cualquier otro criterio arquitectónico, sumando elementos para intentar erigirse en una fortaleza inexpugnable.


a) Su altura cercana a los 4000 metros, le permite dominar totalmente el ámbito ocupado por la ciudad de Cuzco.


b) Su emplazamiento en la cabeza de un cerro, con taludes casi verticales sobre Cuzco, reforzados por muros de piedra casi verticales, en tres de los puntos cardinales, y  con otro cerro, algo más bajo enfrentado (Qocha) a escasa distancia en el restante, obliga al enemigo en asedio a ingresar por una explanada intermedia, recibiendo el ataque desde ambas elevaciones.


c) Su muralla en zig zag, con piedras de hasta 57 toneladas, de encastre perfecto, con frentes dentados en tres niveles distintos,  que dividían al enemigo asediante, y lo comprimían incomodando su accionar, mientras era batido desde seis posiciones distintas (ver esquema).

d) El entramado de adarves (calzada entre niveles de muralla) de gran amplitud que permitía disponer varios defensores en cada línea de muralla, con sus escasas puertas de comunicación entre sí, que podían obturarse desplazando piedras de gran peso, aislando cada nivel.

e) Esto implicaba que aún cediendo un nivel de muralla, la defensa se sostenía en el superior y así sucesivamente.


f) La amplia capacidad de la plataforma superior en superficie total, así como en la posible construcción cubierta de los dos recintos rectangulares.


g) La existencia de fuentes interiores de agua, así como canales artificiales, que permitían disponer del vital elemento, aún en casos de asedio, sumado a la posibilidad de acumulación en depósitos, de aguas de lluvia.


h) El alcance visual y operativo, de la torre circular central, (con una altura original estimada en veinte metros) que admitía funciones de vigilancia, defensa desde la altura, reservas de alimentos y de agua, y alojamientos de última resistencia, ante la eventual caída del resto de la Fortaleza.


i)Los pliegues de piedra,  en los bordes inferiores sobre el camino a Pisac, que cumpliendo la función de tabiques de contención, se adelantaban casi dos siglos a los revellines europeos, permitiendo también como parapetos de ataque, una defensa previa a la de la propia fortaleza.


j) Otra pequeña torre circular de observación en ese mismo sector, con capacidad para otear a la distancia el camino a Pisac, o recibir señales desde el Kenko, o el Puca-Pucara.





Setenta años de trabajo, varios directores de obra, 20.000 personas involucradas, un movimiento pétreo de muchos miles de toneladas, desde sus canteras, así como su encastre y biselado, no parecen esconder los notorios fines de defensa involucrados.


(Esquema provisto por representantes de Icofort - Perú)


No solo Pizarro y su gente la llamaban “Fortaleza”, sino también Garcilaso de la Vega “El Inca” en sus escritos, aunque algunos interpreten libremente las menciones.


Si bien en tiempos de paz, estas construcciones podían funcionar para otras actividades, de carácter social o religioso; es imposible ignorar las múltiples capacidades para fines militares, tanto de defensa, como aún de ataque, que determinaron su arquitectura, como lo demostrara cuando Cuzco quedó en manos españolas.


Y estamos convencidos que de no mediar las traiciones, entre distintos integrantes de las familias dominantes, que derivaron en su caída, para las armas de su tiempo, Sacsayhuamán era una fortaleza inexpugnable.


Noviembre de 2017.


Manuel Vila (Argentina) ingmanuelvila@hotmail.com

lunes, 20 de noviembre de 2017

Sismo en Buenos Aires

Sismo en Buenos Aires.

¿Puede ocurrir? ¿Qué consecuencias implicaría?


El 5 de Junio de 1888, se produjo el llamado terremoto del Río de la Plata, de grado estimado en 5.5 en la escala de Richter, con epicentro en el propio Río, en un punto ubicado a 40 km de Buenos Aires y 20 de Colonia del Sacramento.


La sacudida produjo temor en Montevideo, y Buenos Aires (donde derrumbó las paredes de una Iglesia en restauración) y se sintió con fuerza en Colonia y la recién fundada La Plata.


Sin poder clasificarlo como “tsunami”, en el canal de Colonia, por pocos segundos la marea en retirada dejó varado un barco argentino, y segundos después, en retorno, no solo lo sacó de su varadura, sino que lo proyectó a considerable distancia.


Si bien la capa de sedimentos, amortigua las acciones tanto en el lecho como en los bordes de la llanura pampeana, asoman macizos montañosos cerca de Montevideo, y se adjudicó el movimiento a una falla en la zona de Punta del Este.


¿Puede repetirse? ¿Con qué frecuencia?


Todo depende de la acumulación de presiones en los bordes del contacto entre placas tectónicas o fallas de alguna de ellas. Si se considera que el sismo anterior registrado, fue en 1848, y que en 1988 (o sea un siglo después) se produjo otro movimiento en Montevideo; al ser este de baja escala, podríamos estar en una etapa de generación de otro sin poder evaluar de que grado podría ser.


En Buenos Aires, ¿qué previsiones se realizan?


Buenos Aires no es considerada zona sísmica por el INPRES, (normado por CIRSOC) y por lo tanto se remite a los cálculos por acciones de viento, la absorción de acciones sísmicas por las estructuras.


¿Pero son equivalentes y suficientes?


No son equivalentes, ya que las acciones de viento afectan primero las zonas altas de las estructuras y luego se transmiten sus efectos a las bases, (generalmente flexión) y las ondas de origen sísmico actúan primero en las fundaciones y luego llegan a la estructura superior.
Aunque en algunos casos generan solicitaciones similares de los elementos estructurales, las ondas sísmicas son de tres tipos distintos:


a) las planas, que generan acciones de corte en las bases y que en función de las masas en altura, por vibración afectan por flexión a columnas.
b) las verticales que afectan fundamentalmente los elementos horizontales, sean vigas y hasta losas y por supuesto también flexionan las columnas.
c) las de profundidad de acciones múltiples.


Nada de esta complejidad está cubierta totalmente por las verificaciones a viento, que en algunos casos ya no se satisfacen a sí mismo, por cuanto los cálculos de esas acciones en la mayoría de las estructuras en Buenos Aires se han hecho con velocidad máxima de 120 km/hora y hoy se registran ráfagas de hasta 150 km/hora, a lo que debemos sumar el efecto “Venturi” de aceleración al pasar por espacios donde se “acuña” el flujo de aire.


O sea que se parte de considerar que los esfuerzos generados por una acción sísmica, quedan “inscriptos” en los que generan las acciones de viento, y en los márgenes de seguridad que las normas incluyen, “por su condición de eventuales” O sea por su escasa repetición y baja incidencia.


Como los efectos de un sismo se decuplican con cada nuevo punto en la escala, nadie conoce los resultados en nuestra urbe de un sismo de grado 6.5, de difícil ocurrencia, pero no imposible.
Así que, cada uno a rezar en la religión que profesen, y los ateos, a fabricarse un bunker.



viernes, 11 de agosto de 2017

Reglas de derivación latino-romances y su aplicación a un caso particular

Las reglas de derivación latino romances y su aplicación a un caso determinado.




Desde su origen en latín, los vocablos fueron sufriendo mutaciones en su expresión oral, con mayor o menor avance según el idioma romance (y como veremos en otros idiomas, que tomaron vocablos latinos también) que luego se transmitieron a la versión escrita.



Desde Roma, histórica capital imperial, pasando por el uso en la Europa culta hasta el siglo XVI inclusive, el latín se mantuvo como lenguaje de, élites, que la iglesia católica prorrogó hasta la actualidad, pero su uso “popular” fue sufriendo modificaciones que normalmente respondieron a un patrón.



Tomaremos justamente la expresión “popular” para analizar esas derivaciones.



En la Roma antigua el uso de "Populum /i" para representar al pueblo, o a la gente, encuentra justamente en “popular”, su expresión menos derivada en el habla hispana, más cercana a la expresión original, que la propia expresión, usada en italiano “popolo”, considerando el florentino como el lenguaje romance menos derivado, por la influencia de la cercana Roma, y los Estados Pontificios.


En orden de derivación limitada, seguiría (y en algún caso se anticiparía) el rumano, que expresa con “populata” la designación de un pueblo pequeño.


El castellano antiguo suavizó con el uso verbal la segunda p transformando “popolo” en “pobolo” y luego en “poblo” según aparece en textos que van desde el período medieval, hasta la edad moderna, quedando en el uso actual el verbo “poblar” como resabio claro de ese instante en el curso idiomático.


El idioma galaico-portugués retenido en ese avance por su aislamiento de Castilla en varios de esos períodos, y la tendencia gallega a eliminar uso de consonantes dobles, retiene en galaico la expresión “pobo” y en portugués “pobl” y “pobla” como punto final de esa derivación.


El catalán, en una situación similar se sostuvo en “poble” haciendo equilibrio entre la derivación castellana y francesa.


Pero el castellano siguió su avance y desde la expresión “poblo” transformó esa o como en muchos vocablos en “ue”, generando un diptongo que atenúa el trabajo de los labios al expresar “pueblo” en vez de “poblo”.


El francés con clara tendencia a la extensión de ambos labios y el uso semicerrado de la boca, cerró en “peuple” su escritura con una pronunciación que castellanizada puede representarse en “pepl”.


Y aún el inglés, si bien como idioma responde a un origen no romance, a lo largo de los años de dominación romana, adquirió el uso de muchos vocablos latinos, que se adscribieron luego a las inflexiones propias, y en tal sentido la palabra “people” que podríamos castellanizar como “pipl”, se incluye abiertamente.


Manuel Vila (2017)